RESISTENCIA GENERALIZADA DE LOS RATONES A LOS RODENTICIDAS ANTICOAGULANTES
02 Julio, 2026
El control de plagas de roedores a menudo se basa en los rodenticidas anticoagulantes (AR), sin embargo, el desarrollo de resistencia impulsada por mutaciones en el gen Vkorc1 se ha convertido en un problema creciente en el adecuado control de ratas y ratones.
Un nuevo estudio de la Universidad de Rutgers ha descubierto que muchas poblaciones de ratones domésticos en las principales ciudades del noreste de los EE.UU. ( Nueva York, Nueva Jersey o Washington DC) tienen mutaciones genéticas asociadas a la resistencia a los anticoagulantes de uso común.
Para ello, los investigadores analizaron ratones domésticos y ratas noruegas capturadas en las áreas urbanas y el estudio examinó a 147 ratones domésticos y 143 ratas noruegas recolectadas entre 2021 y 2025 de áreas residenciales urbanas
El estudio se centró en los cambios en un gen llamado Vkorc1, que se sabe que ayuda a los roedores a sobrevivir a la exposición a los rodenticidas anticoagulantes.
Se han identificado varias mutaciones importantes en ratones, incluidas dos que nunca se habían documentado en ratones domésticos o en la subespecie común de ratones domésticos que se encuentran en los Estados Unidos.
Los investigadores encontraron que, entre todos los ratones examinados, el 84 % portaba al menos una mutación y al menos el 69 % de los ratones portaban mutaciones que se sabe que confieren resistencia. En las ratas noruegas, el 35 % portaban mutaciones.
Según Changlu Wang, profesor de la Universidad de Rutgers y autor principal del estudio, "esto significa que confiar solo en rodenticidas anticoagulantes ya no puede ser suficiente para el control efectivo de los roedores".
Los rodenticidas anticoagulantes siguen siendo una de las herramientas más utilizadas para controlar a los roedores en hogares y ciudades. Sin embargo, los investigadores advierten que el uso repetido de los mismos productos químicos puede proteger a los roedores resistentes a sobrevivir y reproducirse, lo que hace que las infestaciones sean más difíciles de controlar.
Los investigadores recomiendan que los programas de control de plagas pongan mayor énfasis en las tareas estructurales como el sellado de puntos de entrada, la mejora del saneamiento, la reducción de las fuentes de alimentos y el uso de trampas junto con el uso limitado y cuidadosamente administrado de rodenticidas.
La conclusión del estudio es que la alta prevalencia de mutaciones asociadas a la resistencia en ratones sugiere que se deben alternar diferentes tipos de rodenticidas y que se deben implantar con más énfasis los sistemas de manejo integrados en el control de roedores.
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